Aprender de la Psicología Budista hará sentirte más libre

budismoEs importarle prestarle atención a la forma que tenemos en Occidente de vernos a nosotros mismos. Quizás la psicología budista tiene mucho que enseñarnos..

En Occidente, el Yo adquiere una importancia sublime, con lo que se le dedica una gran parte de tiempo y esfuerzos a que el ego se vaya fortaleciendo. Así mismo, gran parte de las acciones van dirigidas a alimentar el ego personal: estudiar una carrera de prestigio, obtener un trabajo que nos de un reconocimiento social, colgar fotos en las redes para que los demás vean lo bien que nos lo pasamos, vivir en una buena zona, ayudar a los demás para sentirnos bien con nosotros mismos, potenciar nuestra imagen, querer tener la razón en una discusión, y un sinfín de acciones que llevamos a cabo día tras día con el objetivo de poder satisfacer nuestro ego y agrandarlo.

Es curioso ver como en las culturas orientales donde se respira la filosofía budista, el Yo no tiene mayor relevancia, es algo totalmente secundario. Como dice Buda en sus escritos:  Al mimar nuestras necesidades individuales, nos encerramos en nuestros egos aprisionados por la piel y buscamos la satisfacción intensificándolos, ¡Qué necios somos al suponer que el aprisionamiento puede liberarnos! ¿Que no ves que es por el ego por lo que sufrimos?

Piensa en cómo te sientes cuando te ves inseguro y quieres fortalecer tu ego para sentirte mejor contigo mismo. Piensa en las cosas que haces para conseguirlo…

Si haces esta introspección te das cuenta que el ego te aprisiona, y uno siempre busca tener más ego, y si no lo consigues entonces sufres. ¿Qué sentido tiene?

Vemos día a día en las noticias las mil y una calamidades humanas: los ataques mutuos entre estados, la usurpacion mutua de casas, las injurias mutuas entre individuos, etc.

¿De dónde surgen estas calamidades? Como dice Mo tzu, surge de la necesidad de amor mútuo. En el presente los señores feudales han aprendido a amar a su propio estado y no a los otros. En consecuencia no tienen escrúpulos para atacar a otros estados. Los jefes de familia han aprendido a amar sólo a sus casas y no las de otros, en consecuencia no tienen escrúpulos para usurpar otras casas…

¿Cómo podemos alterar esta condición? Debe ser alterada mediante el amor universal y la ayuda mútua. Pero ¿Cuál es el camino hacia el amor universal y la ayuda mutua? El considerar el estado de otros como al propio, las casas de otros como a la propia.

Cuando todas las personas se amen las unas a las otras, entonces el fuerte no será más poderosos que el débil, el rico no se burlará del pobre y el astuto no engañará al simple. Y es gracias al amor mutuo como se previene el surgimiento de las calamadidades, als luchas, las quejas y el odio (Mo tzu).

Por ese motivo el budismo no le da importancia al ego porque es algo inútil que genera sufrimiento y te hace esclavo. Es más, los orientales no creen en un Yo real y único, ya que consideran que uno es según el contexto en el que esté. Con lo que el Yo es transitorio. Cambiamos dependiendo dónde estemos y con quién.

Esta transitariedad del Yo y el no darle valor al ego personal, les lleva al equilibrio y a la paz interior.

“Comprender la transitoriedad, la no realidad substancial del Yo y el origen dependiente de todo, constituye la ingestión del antídoto de la enfermedad de la ignorancia; fuente, en primer término, de nuestro sufrimiento”.

El ego de occidente está compuesto de atribuciones fijas y puede moverse de un contexto a otro sin grandes alteraciones. Pero para los asiáticos, la persona está tan conectada con los demás, que su ego depende del contexto. Si una persona sale de su red social habitual, este individuo literalmente se convierte en otra persona”.

“Si aceptamos no poder controlar ni atrapar nada, nos invade espontáneamente el amor tranquilo, el desapego y la comprensión. Y este proceso es lo que conocemos como ‘nirvana’, ni más ni menos.”

 

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