Cuando el dolor físico tiene una causa psicológica

somatizacionHoy en día la sociedad en la que vivimos está muy medicalizada, esto hace que ante dolores corporales que sintamos acudamos al médico para que nos de algún remedio. A menudo sientes que los dolores persisten o incluso van apareciendo diferentes dolores en diferentes partes del cuerpo y que tengas la sensación que estás en una mala racha. Quizás te encuentras en que vas de médico en médico realizando pruebas pero uno y otro te dicen que no parece haber nada de lo que preocuparse. Y es en este momento cuando uno debe empezar a plantearse una posible somatización.

La somatización, para aquellos que no están familiarizados con el término, es una transformación de algo psíquico a través del cuerpo. Las somatizaciones es algo que está mucho más presente en las personas de lo que nos pensamos, y pueden ser desde dolores de espalda hasta dolores menstruales intensos, alopecia o dolores gastrointestinales entre muchos otros. ¿Y qué hay detrás de las somatizaciones? Las causas de las somatizaciones suelen encontrarse en una gestión emocional inadecuada. Estamos en una sociedad en la que solemos dar prioridad a la razón y dejamos de lado las emociones ya que interfieren en nuestras ajetreadas vidas con el objetivo de rendir y ser productivos. Sin embargo, por mucho que las dejemos de lado, las emociones están allí, y si no les damos salida, tratan de buscar una vía de escape que pueden encontrar a través del cuerpo.

¿Cómo puedo saber si estoy somatizando?

– Trata de observarte, de conectar con tu cuerpo y tus emociones y observa si tu dolor aumenta después de una situación que vivas como estresante. No hace falta que sean situaciones con mucho nivel de estrés, pueden ser que pequeñas cosas activen el dolor, por ello debes escucharte con atención.

– Trata de percibir tu dolor no como una amenaza sino como una pista que te proporciona tu cuerpo para informarte de que hay algo que no has gestionado bien. Es una manera de cambiar la forma en la que te relacionas con el dolor a una forma más funcional y positiva.

– Una vez identificas el dolor y lo has podido atribuir a un acontecimiento más o menos estresante, trata de explorar qué es lo que te preocupa de esta situación y exprésalo hacia fuera. Si el dolor persiste, recuerda que puedes acudir a un psicólogo para que te ayude en este proceso.

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